Alva Castro, es noticia en los últimos dias
Incomprensible, También defendió a Alva Castro 2009/12/23 Consultar Nos preocupa, Del Castillo lamenta que el APRA pague por los errores de un compañero - 2009/12/21 En referencia a los cuestionamientos contra el titular del Congreso, Luis Alva Castro. Cuando son de otros partidos, no se toca a su conjunto partidario, expresó el legislador. Consultar
Qué opina usted?, Carta de Iwo Jima 2009/12/19 Ayer apareció en la primera página del diario más importante del Perú una extrañísima carta. Se refería irónicamente a Luis Alva Castro y criticaba a los congresistas que lo habían avalado luego de su delictivo gesto de financiar, con dinero del Congreso, un espectáculo criollo. Pero eso no era lo extrañísimo. Lo extrañísimo era que estaba firmada por un inverosímil japonés o descendiente de japoneses- de nombre Tsura Tukuro. Sí, no es un error de imprenta: Tsura Tukuro. Más extraño aún era que el a todas luces inventado remitente aparecía sin documento de identidad adjunto siendo que la norma de ?El Comercio? es no publicar cartas sin la identidad del remitente comprobada-. No había ni pasaporte ni carnet de extranjería ni DNI que diese fe de la existencia del amenazante Tsura Tukuro. Todo era surrealista. Un japonés fantasmal con nombre de grosería anal aparecía en El Comercio en primera plana. Era algo desternillantemente histórico. La notoria provocación estaba dirigida a intentar ridiculizar al director de ?El Comercio, que ha tenido el mérito de mantener una higiénica distancia respecto de algunos accionistas con agenda de constructores piratas y, por otra parte, de no ceder ante el empuje del fujimorismo cancerígeno que le reclama, a cada rato y a través de cartas y columnas de sus tropas mediáticas, neutralidad e imparcialidad. Escoger al fantasiosamente infame Tsura Tukuro ya es un mensaje en sí: un patronímico procaz y japonés infiltrado temerariamente en la primera de El Comercio. Parece una ocurrencia perversa de algún Raffo, de alguna Keiko, de algún Saravá. Y hasta de alguna Cuculiza igualmente sonora. A Paco Miró Quesada se la tienen jurada algunos lobistas próximos a la década del Doc y Fujimori: desde los amigos de Alan que ganan licitaciones chequera en mano hasta las sobras periodísticas que tuvo que botar por asuntos de salud pública. Eso en el interior del periódico. En el exterior, la derecha más egoísta (o agoísta) lo mira mal porque, para sorpresa de muchos, Paco no se ha sumado al coro del Opus Dei, a los villancicos de la Confiep y a los desmanes del grupo 5 de los Schutz de todas las calañas. De Paco se puede decir que es distraído como un filósofo, apacible como un consomé sin presa, y a veces doctoral como un catedrático de San Marcos, pero nadie puede decir de él, sin faltar a la verdad, que es indecente. Indecentes fueron algunos tipejos que Alejandro Miró Quesada Cisneros equipó y mantuvo a lo largo de sus años de mando. Indecente es lo que ha ocurrido con el irreal señor Tsura Tukuro. Y si Paco quiere demostrar que sigue siendo el director de El Comercio tendrá que barrer con quienes, desde adentro, conspiraron para batir esta nueva marca mundial de pintoresquismo. El editor de cierre, los correctores, el director de informaciones, son idiotas o cumplen designios para el 2011 El fujimorismo tiene su prensa escrita rabiosa, su radio con repetidoras y su televisión rastrera. Ahora quiere seguir avanzando. Una cota a vencer, un monte Suribachi a reconquistar, es El Comercio. El señor Tsura Tukuro ha efectuado el primer intento. Si Paco Miró Quesada tolera esta cochinada, el siguiente paso de este drama de Iwo Jima festejado en la Diroes podrá ser una carta firmada por un tal Tirodije Kojuro. A veces, Paco, hay que enfrentar a la bestia. Consultar
Será cierto?, Pastor le recuerda compromiso a Alva Castro sobre brazaletes electrónicos 2009/12/19 El ministro de Justicia sostuvo que el proyecto legal sobre la licitación debe estar aprobado antes del 6 de enero, ya que la convocatoria está programada en esa fecha. Consultar
Incomprensible, La casa de Alva 2009/12/7 La revelación que ayer ofreciera el diario Perú.21 en torno a los privilegios que el presidente del Congreso decidió dar a sus favoritos implica que la conchudez es un mal extendido ?se diría que casi unánime- en el seno del gobierno. Como lo ha tenido que reconocer el mismísimo denunciado, resulta que, desde setiembre pasado y porque le dio la gana, los allegados al doctor Luis Alva Castro venían recibiendo una bonificación que, en algunos casos, llegaba al 100 por ciento del sueldo formal. O sea que las secretarias de Alva Castro ?doña Jéssica Arias y doña Maritza Espinoza- pasaron a ganar 10,783 soles cada una, siendo que su sueldo anterior ya era abundante para una labor como la que ellas cumplen tan dignamente: 4,697 soles mensuales. Es que la resolución que las ascendió las consideraba en el nivel 8 del escalafón salarial del Congreso nivel sólo reservado a quienes pueden lucir un título profesional (aunque sea de Alas Peruanas)-. Quizá sea innecesario decir que las señoritas Arias y Espinoza no están amparadas por ningún cartón que haga presumible alguna educación superior. Cuál es su mérito Pues trabajar con Alva Castro, que tuvo el cuajo de anunciar el fin del bono a los congresistas mientras ocultaba que a sus engreídos él mismo y en persona, como se dice en Azteca Televisión, se encargaba de apapachar por lo bajito. Pero no son sólo secretarias, llegó a decir cuando pensaba que podía mantener su postura. Y añadió, de lo más pedagógico: Tienen una función técnica mucho mayor y conocen el funcionamiento del Congreso. La función técnica mucho mayor debió de consistir en llevarle todas las infusiones y cafecitos solicitados. Y en cuanto a conocer el funcionamiento del Congreso, pues no es posible imaginar que eso sea precisamente una virtud o una complicada ciencia. Tengo la teoría de que la disciplina partidaria aqueja y devasta a Alva Castro. Y como fiel oficial de ese ejército siempre insaciable que es el Apra, este buen señor no hizo sino cumplir la tácita directiva que viene de la comandancia suprema: aprovechar cada momento, cada rubro presupuestal, cada partida y cada libramiento para hacer aquello que el doctor García elevó a la categoría de arte en el quinquenio 85-90 del siglo pasado. Ese arte, que tiene tanto de magia como de impudicia, viene en variados tamaños y formatos. Una versión menor es la que Alva Castro ha mostrado con su amiguismo de otorongo mayor. Se trata, en el fondo, de patrimonializar el Estado y considerar los dineros públicos, a la hora de favorecer a terceros próximos, como un tesoro inacabable que, cada cinco años, cambia de pirata, es decir de dueño (o sea de Presidente). La mayor de esas expresiones la del saqueo a cuenta propia- te lleva, claro, a estar censado como propietario en París, Lima y Bogotá (o a recibir a Canaán en Palacio y luego hablar de las ratas que con el dominicano se reunieron). Desde esa perspectiva, Alva Castro ?a diferencia de Cornejo- se ha resignado a ser un minorista tímido de la cuchipanda presupuestal. Tímido y lo suficientemente burdo, felizmente, como para dejar huellas y memos en el camino. No se trató sólo de secretarias, por supuesto. El doctor Alva Castro cebó también el afecto que por él tienen el Oficial Mayor del Congreso, don José Abanto; el Director General, Gianmarco Paz; y la jefa de Auditoría Interna, doña Julia Velarde. A los tres les subió el sueldo hasta llegar a los 20,000 soles mensuales por cabeza. El incremento promedio fue de 5,000 soles en cada sobre. Si uno suma lo que la Resolución 010 de la presidencia del Congreso supuso durante los tres meses de su vigencia, llegará a una cifra del todo irrelevante comparada, por ejemplo, con el negocio de la avenida Gambetta. Pero no se trata sólo de los soles que estuvieron en juego. De lo que se trata es de esa tara invencible que consiste en creer que uno va al gobierno a abrir cajones y a cerrar negocios. O a favorecer a los íntimos. Alva Castro es una de las hechuras más defectuosas de la fábrica hayista: tiene respuestas para todo pero jamás se ha hecho ninguna pregunta que valga la pena. Y que haya rectificado ayer a través de un comunicado sólo confirma la grosería cometida y dice mucho y muy bien del poder profiláctico que la prensa ejerce cuando investiga e informa. Consultar Fuente

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